Cuando el prójimo no lo hace, es que es un vago. Cuando yo no lo hago, es que estoy muy ocupado.
Cuando el prójimo lo hace sin que se le diga, es que se está entrometiendo. Cuando lo hago yo sin que me lo digan, es que tengo iniciativa.
Cuando el prójimo no le gustan mis amigos, es que tiene prejuicios, Cuando a mí no me gustan los suyos, es que tengo buen juicio.
Cuando el prójimo mantiene fuertemente su opinión, es que es un terco. Cuando yo mantengo fuertemente la mía, es que tengo firmeza.
Cuando el prójimo se fija en pequeños detalles, es que es un maniático. Cuando yo me fijo en pequeños detalles, es que soy cuidadoso.







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