Hay que pararse ante esta imagen.A primera vista no dice nada, pero representa a la Santísima Trinidad y al ser humano: EL PADRE que le acoge, EL HIJO que le sirve (besa los pies) y el ESPIRITU que le da vida.
La promesa de Jesús “Yo estoy con vosotros todos los días” (Ascensión), cumplida en Pentecostés con la efusión del aliento y las palabras “Recibid el Espíritu Santo”, se hace hoy deseo y súplica “que el Señor vaya con nosotros”. Lo que Moisés consideraba imprescindible para el itinerario a través del desierto hasta la tierra prometida, sigue siendo hoy la primera necesidad: o el Señor va con nosotros, nos acompaña y conduce o no hacemos camino, ni hay progreso hacia el Reino.
Con sobrecogimiento y espanto escuchaba yo esta mañana en la radio la comunicación de un oyente: “nos pasa hoy con la política como con la religión; ambas han dejado de ser objeto de nuestro interés”. Que Dios nos pille confesados.
¿Qué Dios hemos predicado, de qué Dios estamos hablando para que haya dejado de interesar al hombre de hoy? ¿Qué imagen proyectamos del pueblo de Dios para estar donde estamos y significar estadísticamente lo que significamos?.....
Con sobrecogimiento y espanto escuchaba yo esta mañana en la radio la comunicación de un oyente: “nos pasa hoy con la política como con la religión; ambas han dejado de ser objeto de nuestro interés”. Que Dios nos pille confesados.
¿Qué Dios hemos predicado, de qué Dios estamos hablando para que haya dejado de interesar al hombre de hoy? ¿Qué imagen proyectamos del pueblo de Dios para estar donde estamos y significar estadísticamente lo que significamos?.....
....En efecto, hemos perdido conexión con el misterio de Dios. Y esto es lo que hace in-significante a nuestra Iglesia en el mundo actual. ¿Cómo decirlo? Volcados en los pequeños asuntos de cada día, hemos perdido de vista la trascendencia de Dios, el Absoluto, el totalmente Otro, a quien se desea, se adora y se obedece absolutamente. Pero, a la vez, a ese Dios que está en el corazón humano, encarnado en los pequeños, en los necesitados y a quien se sirve solamente cuando se toma en serio la justicia y la misericordia con los que sufren. Sólo los místicos entienden la compasión y la misericordia. Y esos sí gozan de credibilidad. Y hasta reciben el premio Nóbel, como Teresa de Calcuta....
(SI QUIERES LEER LA REFLEXIÓN COMPLETA CLICA EN EL ICONO DE ARRIBA Y LO PODRÁS LEER O BAJAR A TU ORDENADOR. )






