Como muy bien sabemos por experiencia propia, el amor consiste en darse y no en coger… Somos una vasija demasiado pequeña para poder contener el Infinito. El amor es extásis. Nos hace ser más, haciéndonos salir de nosotros mismos. Y el Infinito puede expresarse totalmente en él.
Cuando me preguntan por qué hemos nacido, respondo simplemente: «¡Para aprender a amar!».
¡Sí!, La vida me ha enseñado que vivir es un poco de tiempo concedido a nuestras libertades para prepararse al eterno encuentro con el Amor Eterno. Por eso, si hoy puedo transmitir alguna certeza a los que van a luchar para poner más humanidad en todo, es ésta –decididamente, no sé decir otra cosa–: «La vida consiste en aprender a amar».
ABBE PIERRE, Testamento (adaptación)
NOTA: Este texto lo he tomado de la página de Alex Segrelles. Su dirección es: http://alexsegrelles.marianistas.org/






